Es el superviviente que nadie esperaba, comenzando por él mismo. Fernando Leal Martínez regresaba a su casa en Narón el sábado pasadas las ocho de la tarde, al volante de su coche, por el túnel de la AP-9 que conecta Fene y Neda, el de O Sartego. Segundos después, su BMW era un amasijo de hierros. En su destino se cruzó el automóvil de la conductora kamikaze que se adentró en la autopista en sentido contrario al permitido y chocó brutalmente de frente contra él. «Volvín nacer. Non sei nin sequera como estou falando contigo», acertaba a expresar este lunes menos de cuarenta horas después de lo ocurrido. Ambos vehículos quedaron totalmente destrozados, pero del coche salió sin apenas un rasguño. Y por su propio pie. Ahora, dos días después, empieza a acusar dolores internos por el violento impacto.
A sus 36 años, es consciente de que la fortuna le regaló un segundo cumpleaños: el 28 de enero. Fernando relata todavía incrédulo lo vivido. «Viña pola autovía a unha velocidade de 100 ou 110. Cheguei á altura do radar, puxen o control de velocidade do coche a 90 e púxenme no carril da esquerda, porque había coches máis a modo ca min», detalla. Tras él, otro vehículo venía adelantando por la izquierda «e aparteime». Entonces «xa vin que os coches na entrada do túnel estaban indo máis a modo. Baixei a velocidade -prosiguió- e de repente, a rapaza que me estaba adiantando mandou un volantazo e claro, a primeira reacción foi baixar os santos todos». Después hizo lo que, considera, haría cualquier otro conductor: «Frenar e xirar cara ao outro lado, porque se non, ou me comía o gardarraíl ou o muro do túnel. Foi xirar e xa me atopei o golpe», describe. «Nin vin o coche que viña de frente nin nada», porque, cuenta, era inimaginable pensar que la brusca maniobra evasiva de la conductora que le precedía fuera para esquivar un coche kamikaze.