Hay quien se entretiene realizando maquetas, pintando, haciendo fotografías, o tejiendo. La idea de que tejer es una práctica “de abuelas” ha pasado a la historia, ya que hoy en día constituye una actividad de ocio que se ha puesto de moda incluso entre los más jóvenes.
Con el ritmo de vida que llevamos, las prisas, el estrés, las obligaciones… a muchas personas coger sus ovillos de lana y sus agujas, y dedicarle un tiempo a tejer les resulta un auténtico placer y privilegio. Se trata de un momento de distracción en el que eligen el color de la prenda u objeto decorativo que quieren confeccionar, la forma, el tamaño, y a quién se lo van a regalar, etcétera. Además, es una actividad que se puede realizar en cualquier lugar y en todas las épocas del año: en invierno sentado en el sofá calentito, en primavera en un parque al aire libre, en verano en la playa bajo la sombrilla, o incluso en el tren o autobús volviendo a casa del trabajo, convirtiéndose así en una vía de escape del estrés para muchas personas.