La alta demanda de vuelos, tras dos años de pandemia y restricciones, y el precio de los combustibles están provocando una subida del coste de los viajes, en la que también influye el incremento de precios en hoteles de algunas de las zonas más turísticas.
En un mismo avión, prácticamente no hay dos asientos que cuesten igual.
El número de plazas libres a la hora de comprarlo, las búsquedas que una ruta acumule en los navegadores, las veces que se compruebe el precio o las expectativas de la aerolínea generan una fórmula que da la tarifa en cada momento. Esta semana se han registrado subidas de un 162 % para agosto en el vuelo de Transavia a París desde Lavacolla, de un 44 % en el viaje a Palma desde Vigo con Air Nostrum, o de un 43 % a Málaga con Volotea desde Alvedro. Lanzarote marca récords con 356 euros, ir a Ibiza es posible por solo 31.