Activistas de Greenpeace secundaron la mañana de este lunes una protesta en las instalaciones de la terminal de Reganosa. A 30 metros de altura, sobre los depósitos, criticaron el uso de este combustible y su impacto en el medio ambiente y en las facturas de la luz. Además, los ecologistas pidieron el cierre de las instalaciones y tanto a las administraciones como a las empresas energéticas, un plan de abandono progresivo del gas en el país.
«Están a vendernos que o, mal chamado gas natural é un combustíbel verde e de transición, pero en realidade é un destrutor do clima, que está a levar aos fogares a padecer altas tarifas de luz e calefacción», afirmaron responsables de la campaña para la eliminación de los combustibles fósiles en Greenpeace España.
Fuentes oficiales de Reganosa declinaron comentar «asuntos de orden público» y manifestaron que continúan «centrados en garantizar la seguridad del suministro energético y posibilitar la transición».