La Semana Santa de este año tuvo varios puntos neurálgicos: Amboage, las Angustias, San Julián y la explanada frente al Parador. Y en ese último punto las cofradías de la Soledad pusieron el broche final a la atípica celebración, de nuevo marcada por la pandemia. El domingo se hubiera celebrado, en condiciones normales, una procesión conjunta de las cofradías de la Soledad, la Merced y las Angustias con los capuchones a cara descubierta como señal de júbilo por la Resurrección, y este pasado domingo solo la carpa de la Cofradía de la Soledad, en los jardines del Parador, se mantuvo abierta para mostrar los altares de culto de las imágenes de Jesús Resucitado y María Magdalena. También allí se puso el punto final a la campaña de recogida de alimentos no perecederos, que forma parte de la acción social de la hermandad. Rosa López de los Reyes, como miembro de la Junta de Gobierno, portadora de la imagen y responsable de acción social de la cofradía de la Soledad, se mostraba el pasado domingo satisfecha con la respuesta de quienes a lo largo de los últimos días visitaron los altares instalados junto al Parador.