Crece la preocupación en las ciudades gallegas por los excesos e incumplimientos registrados desde el lunes. El buen tiempo y el ansia por tomarse un café o una caña en una terraza, tras dos meses de reclusión, hicieron que el lunes se llenaran el paseo marítimo de Ares o el entorno de A Frouxeira, en Valdoviño. «Fue un circo». Así califica el alcalde, Alberto González, lo ocurrido en A Frouxeira, la zona de Faro y Meirás, donde la Policía Local y la Guardia Civil identificaron a más de cien personas de fuera del municipio que se habían desplazado a sus playas y sendas marítimas simplemente para pasear. El primer día de apertura de las terrazas, cuando se multiplicaron las imágenes de grupos de personas que deseaban volver a la normalidad, pero sin respetar las medidas de distanciamiento social.