Los movimientos vecinales que contribuyeron a cambiar los barrios de las ciudades, que lucharon por infraestructuras y equipamientos y mejorar la calidad de vida ¿pierden fuerza?. La resistencia vecinal que, en los ochenta, contribuyó a crear modelos de ciudad más igualitarios, ya en los noventa comenzó a perder infuencia, empuje y, sobre todo, base social. Hoy nos hemos preguntado que queda de todo aquello en las actuales asociaciones de vecinos. Los problemas han cambiado, pero han sabido readaptarse estos movimientos, o se están haciendo viejos, sin que exista renovación y compromiso de los mas jóvenes a la hora de incorporarse a la acción desde los barrios.