Ella es polaca, y se llama Gosia Moskala, y él es vasco y se llama Koldo Burgoa. Este no fue su primer viaje en autostop y por ello ya se permiten el lujo de recomendar cómo hacerlo. Pero sobre todo se permiten presumir, en una época triste, de decadencia y de futuro incierto, de que el camino está lleno de energía positiva, gente abierta, buen rollo y lugares y personas llenas de vida. Hoy nos cuentan su experiencia desde Vladivostok a Bilbao en autoestop.