Esta frase nos ofrece una reflexión fundamental sobre el verdadero significado de la abundancia. La riqueza material (el dinero, las posesiones) puede llenar un banco, pero si el corazón está vacío —si hay carencia de amor, paz, gratitud o propósito—, esa riqueza externa no puede compensar el vacío interior.La verdadera abundancia es un estado del ser, no una posesión. Una persona con un corazón rico en amor, empatía y paz es inmensamente más afortunada que alguien con grandes sumas de dinero pero un espíritu empobrecido. El tesoro más grande reside en tu interior.¿Qué harás hoy para enriquecer tu corazón?