¡Ay de aquel que no vio más sentido en su vida, ni meta, ni propósito, y, por tanto, ya no tenía sentido seguir adelante! Pronto se perdió.Esta frase nos invita a una profunda y crucial reflexión sobre el propósito. La vida, con todos sus desafíos, puede ser soportable e incluso hermosa cuando tenemos una razón para seguir adelante. Sin un sentido, sin una meta o un propósito, es fácil sentirse a la deriva, perdido en un mar de incertidumbre.Tu propósito no tiene que ser grande o salvar al mundo; puede ser algo tan simple como cuidar de una planta, aprender una nueva habilidad o ayudar a un amigo. El propósito es el faro que te guía en los momentos oscuros. Es lo que le da significado a tu existencia.¿Qué te da propósito en tu vida hoy?