El secreto de los malabaristas radica en practicar el proceso, no en obsesionarse con el resultado final. Empiezan poco a poco, con pocas pelotas, y progresan hasta manejar muchas, gracias a la práctica constante. Del mismo modo, en cualquier área, ya sea en el trabajo o en la vida, no se trata de intentar manejar los resultados directamente, sino de dominar el proceso que los produce. Al aumentar la práctica y el entrenamiento en las habilidades necesarias, los resultados vendrán por sí solos. La clave está en fijarse metas de entrenamiento y registrar el progreso, lo que garantiza que los resultados lleguen de forma natural.