La Operación Causa Justa comenzó en las primeras horas del 20 de diciembre de 1989, con la movilización de aproximadamente 27,000 tropas estadounidenses y más de 300 aviones. La operación se llevó a cabo en múltiples frentes, incluyendo ataques a bases militares y posiciones estratégicas controladas por las Fuerzas de Defensa Panameñas.
El conflicto fue breve pero intenso. Las tropas estadounidenses lograron capturar rápidamente los puntos clave, y el 3 de enero de 1990, Noriega se entregó a las autoridades estadounidenses después de refugiarse en la Nunciatura Apostólica en Panamá. Fue trasladado a Estados Unidos, donde fue juzgado y condenado por tráfico de drogas, crimen organizado y lavado de dinero.
Las consecuencias de la invasión fueron significativas y variadas. En el plano político, la invasión resultó en el fin del régimen de Noriega y el establecimiento de un gobierno democrático bajo Guillermo Endara, quien había ganado las elecciones anuladas. Este cambio marcó el inicio de un proceso de reconstrucción institucional y económica en Panamá.
Sin embargo, la invasión también tuvo costos humanos y materiales. Se estima que entre 500 y 4,000 personas, incluyendo civiles y soldados, perdieron la vida durante el conflicto. Además, los bombardeos y combates causaron daños extensos en infraestructura y bienes materiales, afectando principalmente a los sectores más vulnerables de la población panameña.