Pasó la lesión, volví a correr.
De a poco, volviendo a la normalidad, a mi normalidad.
Y no hay nada más lindo que eso.
Siempre teniendo en cuenta que es un día a la vez, sin apurar, sin desesperar, con mucha paciencia.
Y eso lo tengo muy claro.
Falta poco para la próxima maratón, la novena del año y mi 30°.