Y cuando ayunĂ©is, no pongĂĄis cara triste, como los hipĂłcritas; porque ellos desfiguran sus rostros para mostrar a los hombres que estĂĄn ayunando. En verdad os digo que ya han recibido su recompensa. Pero tĂș, cuando ayunes, unge tu cabeza y lava tu rostro, para no hacer ver a los hombres que ayunas, sino a tu Padre que estĂĄ en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensarĂĄ. (Mateo 6:16-18)