
Sign up to save your podcasts
Or


La epístola parece alentar a una iglesia sufrida y perseguida tanto por romanos como por judíos; no presenta reprimendas sino puros elogios, lo que habla de una iglesia firme en su fe
"... El que tiene las siete estrellas en su diestra, el que anda en medio de los siete candeleros de oro, dice esto: Yo conozco tus obras,... Al que venciere, le daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios."
Es imprescindible ver cómo el Señor corrige a su Iglesia, le anima y le enseña para que viva de un modo que sea influyente en su tiempo y pueda estar así preparada para las cosas que van a acontecer en el futuro.
“… Y él puso su diestra sobre mí, diciéndome: No temas; yo soy el primero y el último, y el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos, amén… Escribe las cosas que has visto, y las que son, y las que han de ser después de estas …”
En esta segunda parte, se analiza una visión de Juan donde las situaciones que se presentan no son precisamente físicas; El Señor continúa dando razones a Juan por las que no debería temer ante su presencia gloriosa y en esta ocasión se presenta como "el que vivo y estuve muerto”, lo cual nos lleva necesariamente a pensar en su muerte y resurrección; debemos entender que cuando Cristo salió del sepulcro había triunfado sobre la muerte y estaba en condiciones de garantizar la vida eterna a todos los que creyeran en él.
“… Y me volví para ver la voz que hablaba conmigo … y su rostro era como el sol cuando resplandece en su fuerza”.
En esta primera parte, se ve a un "Hijo del Hombre”, pero Él es más que Hombre, Él es el Anciano de días así como el Hijo del Hombre, el Alfa y la Omega, en su humillación y en su exaltación; Él era el Hijo del Hombre en la tierra; es el Hijo del Hombre en gloria, cuando regrese a la tierra y reciba el reino, lo recibirá como Hijo del Hombre, con características de potencia y de vigor.
From the publisher's feed