Se nos va de ojo que volver a la rutina suspendida por las celebraciones navideñas en las que el tiempo se ensancha a nuestro gusto, supone retornar al rigor de las manecillas del reloj que determinan nuestro acontecer diario.
La mente humana necesita resituarse para no caer en la melancolía de querer retener unos días que ya son pasado, que solo deben de servirnos para enseñarnos a vivir mejor el presente y no para quedar detenidos en él, como afirma la psicóloga experta en comportamiento humano, Inma Brea.
Cualquier tiempo pasado no debe condicionar ni el presente ni el futuro, pues su función es incitarnos a reflexionar sobre lo vivido que nos permite conocernos mejor para encarar el presente y el futuro con más seguridad y confianza en uno mismo por el poso de conocimiento adquirido, y no para quedar congelados en el tiempo. ¡Que no se te vaya de ojo!