Si te hace feliz, díselo, no importa cómo, con sonrisas, con miradas. No te guardes nada. Si quieres volar hasta su cama, díselo, no te ates las alas. No escondas palabras. Si estuvo en tu mente desde la mañana, si quieres abrazos en la madrugada, díselo, no te quedes con las ganas. Y si tienes la mente confundida y no sabes lo que sientes, también díselo, porque antes de los besos fueron amigos, porque a veces vamos al mismo destino por distintos caminos. Porque todos merecemos amores sinceros.