Todo depende de la forma en la que percibimos las cosas. Nosotros mismos creamos una cosmovisión, distinta a la de otros. Si bien, hay ciertas cosas en las que convergemos en opiniones, la verdad es que somos más distintos de lo que pensamos. Sin embargo, tú mismo eres el responsable de crear una forma de ver la vida: posees el poder del libre albedrío, y puedes creer (o no creer, que al fin y al cabo es lo mismo) en lo que quieras. De hecho, no pierdes absolutamente nada en creer en algo. Es más, puedes ganar mucho.