“Y aún así” nos recuerda que, aun cuando todo se sacude, Dios permanece con nosotros.
En la crisis, Él no se aleja, sino que se convierte en nuestra fuerza y sostén.
Como declaró Habacuc, el Señor es quien nos da las fuerzas para seguir caminando.
Pero también en el éxito recordamos que nada es por nosotros mismos.
Aun en la victoria, rendimos nuestras coronas delante de Él.
Y aún así, veremos Su bondad, porque Dios sigue siendo bueno y cercano en todo tiempo.