“Todos los que somos hijos de Dios debemos tener claro que la palabra profética más certera es la biblia, fuera de ella, debemos tener sumo cuidado en aquello que abrazamos y atesoramos en nuestra vida, ya que aunque en muchos casos no podemos decir que una falsa profecía es siempre declarada con maldad y perversión, siempre el abrazar una mentira nos producirá dolor”