Despertamos cada día como un hecho automático. Dar un paso, actuar, concretar no son sucesos instintivos, son actos voluntarios que necesitan energía vital. Reconocerlo es evolucionar. El entusiasmo, la alegría y la renovación están a la vuelta de la esquina, si sabemos detectarlo. El sol, cómo energía, propone un amor incondicional, propio, mutuo, la posibilidad diaria de resetearnos en cada amanecer. ¿Qué parte de vos vas a permitir que se ilumine hoy?