
Sign up to save your podcasts
Or


La cultura moderna y nuestra propia condición caída (concupiscencia) nos ha vendido la idea de que el placer es preferible al hecho aterrador pero majestuoso de que toda posibilidad requiere trabajo duro, reinvención regular y una dedicación tan profunda como el océano para abandonar nuestros puertos de seguridad, todos los días. La seducción de una vida fácil donde se evita a toda costa lo difícil, porque implica sufrimiento, es cien veces más brutal, en última instancia, que una vida donde se entrega todo por completo y se mantiene firme en la lucha por la transformación que Dios busca en nuestras vidas. El seguimiento a Jesús comienza donde termina nuestra zona de confort.
By Padre Luis M Flores AlvaLa cultura moderna y nuestra propia condición caída (concupiscencia) nos ha vendido la idea de que el placer es preferible al hecho aterrador pero majestuoso de que toda posibilidad requiere trabajo duro, reinvención regular y una dedicación tan profunda como el océano para abandonar nuestros puertos de seguridad, todos los días. La seducción de una vida fácil donde se evita a toda costa lo difícil, porque implica sufrimiento, es cien veces más brutal, en última instancia, que una vida donde se entrega todo por completo y se mantiene firme en la lucha por la transformación que Dios busca en nuestras vidas. El seguimiento a Jesús comienza donde termina nuestra zona de confort.