Hermanos y hermanas: Celebramos hoy, el IV Domingo de Cuaresma y la Palabra de Dios que compartiremos nos presenta la historia de una conversión, que va acompañada de un milagro. Pero no nos quedemos en el signo físico de la recuperación de un sentido, que habrá sido realmente maravilloso para el ciego de nacimiento, sino más allá de ello, la liturgia resalta el camino de conversión del ciego que pasa de las tinieblas a la luz.