Cualquiera de nosotros podría decir: *yo, lo que quiero, es ser feliz*. Y sin embargo algo falla, porque con frecuencia el hombre no consigue alcanzar la felicidad. y hemos podido descubrir rostros marcados por la tristeza, la angustia y el dolor. «Los hombres mueren y no son felices», y puede que nos hayamos preguntado interiormente: «Señor, ¿qué pasa?