A tempranas horas de este sábado 19 de septiembre de 2020, el Gobierno habilitó el aeropuerto San Óscar Arnulfo Romero para vuelos comerciales. El director general de Migración y Extranjería, Ricardo Cucalón, dijo ante los medios de comunicación que no se exigiría una prueba de reacción en cadena de la polimerasa (PCR, por sus siglas en inglés) negativa de COVID-19 a salvadoreños, sino solo a extranjeros.
Pero horas más tarde, se retractó a través de su cuenta de twitter, donde escribió lo siguiente: “Aerolíneas que quieran aterrizar en El Salvador, deberán pedirle a todos los pasajeros, nacionales o extranjeros (a excepción de la tripulación, diplomáticos y niños menores de 2 años) prueba PCR negativa, emitida por el laboratorio, un máximo de 72 horas antes de abordar el vuelo. Si las aerolíneas traen pasajeros sin prueba PCR negativa (que no estén en las excepciones arriba mencionadas), se procederá a multar a la aerolínea y de continuar, se tendrá que cerrar el aeropuerto. Si la prueba es emitida por el laboratorio en forma electrónica (e-mail, etc). El pasajero tendrá que imprimir el comprobante para presentarlo en el counter de la aerolínea en su país de embarque”
Cucalón se justificó diciendo que “fue un error involuntario”.
La catedrática e investigadora del departamento de Ciencias Jurídicas de la UCA, Ruth López, dijo que la Sala de lo Constitucional debería certificar al Director de Migración y Extranjería y al presidente de la Comisión Ejecutiva Portuaria Autónoma, CEPA, ante una medida que es ilegal.