Rodolfo Cardenal
09/01/2020
La gestión arbitraria de la Asamblea Legislativa es conocida. No obstante, la difusión de algunas de sus interioridades no deja de sorprender. Los protagonistas de la corrupción legislativa son los mismos que enaltecen la democracia, la honestidad y los valores morales. Los datos evidencian la falsedad de ese discurso. Los mismos partidos que exigen austeridad en el gasto público contribuyen inescrupulosa y descaradamente al crecimiento del déficit fiscal.