Para abril de este año, El Salvador cerró con una tasa de inflación de 6.5%, según cifras del Banco Central de Reserva.
Los datos del Banco Central de Reserva indican que esta alza en la inflación, aunque no es exclusiva de El Salvador, sí es la más alta de la región centroamericana.
Una de las repercusiones de esta situación es que el crecimiento económico del país se ve frenado, señala un reciente estudio de la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social, FUSADES.
De acuerdo con la fundación, un aumento de precios reduce la demanda real y, por lo tanto, el crecimiento de la economía, sobre todo en países como El Salvador, donde el consumo representa más del 100% del Producto Interno Bruto, PIB.
Desde enero de 2021, el aumento de los precios es generalizado, de los 12 grupos del Índice de Precios al Consumidor IPC, 10 presentaron inflación, en mayor escala el grupo de alimentos y bebidas, con un 26.3%, que a febrero subió un 9.5%.
Según algunos economistas, como Tatiana Marroquín, la carestía se deja sentir con todo su esplendor en el plano doméstico ya que el alza de la inflación y las expectativas de bajo crecimiento caen sobre el rezago que dejó la pandemia, que hizo retroceder los indicadores sociales de desarrollo y aumentó los niveles de pobreza y pobreza extrema, en algunos países a más de una década atrás.