“La más grande amenaza para el Gobierno es el Gobierno, así como el presidente es el mayor enemigo de sí mismo”, cita un editorial de la UCA titulado “El mito se resquebraja”. La UCA hace referencia a las quejas del presidente porque se le califica de dictador “cuando él entiende que la dictadura sería reprimir a los que protestan en las calles”, agrega el editorial.
El padre Rodolfo Cardenal en el artículo de opinión “A la defensiva” señala, además, que las protestas del Día de la Independencia descolocaron a un presidente hasta ahora muy seguro de sí mismo y la magnitud de la protesta social lo ha puesto a la defensiva en el discurso oficial.
Como parte de su estrategia comunicacional, el mismo presidente se autodenominó el Dictador más cool del mundo mundial en su biografía de Twitter. Anteriormente había colocado en su biografía “dictador de El Salvador”,una acción que le valió la crítica de la Fundación Internacional de Derechos Humanos que le exigió seriedad como jefe del Estado salvadoreño y le pidió respeto por las víctimas de las dictaduras.
El discurso del presidente ha cambiado a partir de las marchas del 07 y el 15 de septiembre donde los ciudadanos dejaron ver su descontento por las medidas tomadas por el actual Gobierno.
El bajo respaldo de los ciudadanos hacia el presidente Bukele y los diputados de Nuevas Ideas comenzó a notarse desde el anuncio de la incorporación del bitcóin en El Salvador. Luego, los despidos masivos, la posibilidad de reformar la Constitución casi en su totalidad, el cambio en la jurisprudencia que abre la puerta para la reelección presidencial inmediata y las reformas a la Ley de la Carrera Judicial aumentaron el descontento. Esto quedó reflejado en la marcha del 15 de septiembre, una marcha ciudadana que desbarató la falsa idea de un masivo respaldo popular al presidente. Las protestas evidenciaron la inconformidad de los salvadoreños sobre el rumbo que lleva el país.