El narcotráfico, la segunda excusa para militarizar
A medida pasaba el tiempo y se comenzaban a abrir los espacios públicos y el comercio se reactivaba, Arcatao seguía cerrado. Ya no era válida la justificación de la pandemia. Entonces surgió otro argumento, debía seguir vigilado por ser un paso de droga y contrabando.
En octubre de 2020 el presidente Nayib Bukele le solicitó al ministro de la Defensa, Francis Merino Monroy, que reforzara la presencia militar en los municipios de Arcatao, San Fernando, San Ignacio y Nueva Trinidad, todos municipios de Chalatenango.
La petición se debía, según el presidente, a que se buscaba vigilar y restringir el paso de droga y contrabando que hay en esos municipios fronterizos con Honduras. Bukele, además de reforzar la zona con militares, sin pruebas, acusó a los alcaldes de esos municipios de ser cómplices del narcotráfico.
Pero el discurso del presidente no convence a don Julio, un residente de Arcatao que sufrió la guerra y siguió de cerca el proceso de desmilitarización, fruto de los Acuerdos de Paz. Es por eso que no entiende la orden de nuevamente militarizar la zona.
Asegura que no ha observado beneficios a partir de la presencia de los soldados en los pasos fronterizos. Tampoco se ha enterado de decomisos de droga. A su juicio, el presidente debería retirar las tropas de Arcatao que no han dejado buenos frutos, solo violaciones a los derechos de los pobladores.