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El caso Plus Ultra se revela como un macro caso de corrupción. No se trata solo de grandes magnitudes económicas, si no de una red formada por personalidades de gran trascendencia política, dentro y fuera de España, así como por instituciones públicas y privadas que, además, tienen un alcance internacional.
La noticia es, a estas horas, la imputación del expresidente Rodríguez Zapatero. Según la instrucción judicial del caso, él es una de las piezas de este entramado. Será investigado por supuesta pertenencia a organización criminal, tráfico de influencias y falsedad documental en una causa de blanqueo. Zapatero, autoproclamado adalid de la pulcritud moral, habría caído en la tentación de usar su poder y privilegios para obtener beneficios. Habrá que saber cómo se ha beneficiado, cómo ha beneficiado a otros y quiénes son esos otros.
La noticia genera una mezcla de sentimientos. Es bueno comprobar que el imperio de la ley no se detiene ante quien ha ostentado tanto poder. Así mismo, es duro y grave comprobar que caer en la tentación de la corrupción también alcanza a quienes han tenido en sus manos el deber de dirigir la política en España. La corrupción es un disolvente de la legitimidad democrática y de la confianza en las instituciones. Los jueces harán su trabajo. De la clase política se espera, precisamente en este contexto, tanta templanza como coraje moral y cívico.
By COPEEl caso Plus Ultra se revela como un macro caso de corrupción. No se trata solo de grandes magnitudes económicas, si no de una red formada por personalidades de gran trascendencia política, dentro y fuera de España, así como por instituciones públicas y privadas que, además, tienen un alcance internacional.
La noticia es, a estas horas, la imputación del expresidente Rodríguez Zapatero. Según la instrucción judicial del caso, él es una de las piezas de este entramado. Será investigado por supuesta pertenencia a organización criminal, tráfico de influencias y falsedad documental en una causa de blanqueo. Zapatero, autoproclamado adalid de la pulcritud moral, habría caído en la tentación de usar su poder y privilegios para obtener beneficios. Habrá que saber cómo se ha beneficiado, cómo ha beneficiado a otros y quiénes son esos otros.
La noticia genera una mezcla de sentimientos. Es bueno comprobar que el imperio de la ley no se detiene ante quien ha ostentado tanto poder. Así mismo, es duro y grave comprobar que caer en la tentación de la corrupción también alcanza a quienes han tenido en sus manos el deber de dirigir la política en España. La corrupción es un disolvente de la legitimidad democrática y de la confianza en las instituciones. Los jueces harán su trabajo. De la clase política se espera, precisamente en este contexto, tanta templanza como coraje moral y cívico.