ZARAGOZA TE HABLA

Zaragoza te habla - Operación Colegios


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En el programa de hoy, y tras el anterior dedicado a la “Operación Cuarteles”, os propongo un recorrido por la que bien se podría denominar “Operación colegios privados”, o movimiento que comenzó en los años sesenta del pasado siglo XX, y se intensificó de forma especial en los años setenta, que dio como resultado que los principales centros educativos privados de la ciudad de titularidad confesional, aquellos a los que la élite social y económica confiaba tradicionalmente la educación de sus hijos e hijas, abandonaran en unos pocos años sus históricos emplazamientos en el centro urbano, y se trasladaran a la periferia.
Esta gran operación fue iniciada por la confluencia de diversas circunstancias, en las que podríamos destacar dos. En primer lugar, se produjo un importante movimiento de las familias de la elite zaragozana que, al hilo de la gran explosión y crecimiento urbanístico acontecido durante el denominado “Desarrolllismo” franquista, fueron abandonando el histórico centro residencial y las zonas hasta entonces de mayor prestigio, para reubicarse en las nuevas y exclusivas urbanizaciones que comenzaron a instalarse en algunas zonas de la periferia. Ante la masificación de la ciudad compacta, buscaron otras zonas más tranquilas y exclusivas. Como consecuencia de ello, las empresas que gestionaban los colegios privados tomaron nota y, en parte, trasladaron sus negocios educativos hacia donde se habían reubicado sus potenciales consumidores, su nicho de mercado.
En segundo lugar, hay que hacer referencia a la nueva Ley de Educación de 1970, que con sus nuevos requerimientos de espacios para la docencia y la práctica deportiva, entre otros, hizo que los históricos centros educativos, enclavados en zonas muy constreñidas dentro del tejido urbano, carecieran de la suficiente flexibilidad como para dar respuesta a las nuevas demandas de espacio. La respuesta unánime y simultánea fue, por ello, realizar una transición desde los antiguos colegios hasta nuevas ubicaciones en las que construirían los nuevos centros, confluyendo hacia los polos de desarrollo urbanístico de la periferia a través de los cuales la ciudad estaba creciendo, en instalaciones mucho más amplias, modernas y capaces de dar respuesta a todos los requerimientos de la Ley de Educación.
De esta forma, y en paralelo, los antiguos y generalmente grandes colegios de apariencia majestuosa, que ahora parecían desfasados para las funciones educativas, dieron pie a interesantes operaciones especulativas, algunas auténticos “pelotazos” o intercambios de cromos entre los poderes del tardofranquismo, por estar enclavados en zonas muy apetitosas para el mercado inmobiliario, que terminaron convertidos bien en viviendas exclusivas, centros comerciales, o incluso imponentes sedes centrales de entidades de ahorro. Generalmente, lo obtenido por la venta de estos viejos colegios dio más que suficiente a las órdenes religiosas afectadas por la operación para construir los modernos colegios de la periferia, con todos los equipamientos requeridos para seguir siendo los centros de formación de la elite social de la ciudad.
Como decíamos al principio, ya en los años sesenta se produjo una primera fase de esta no oficial “Operación colegios privados”, con un primer movimiento de colegios que se concentraron en la pujante nueva zona de crecimiento urbano del Polígono Romareda, Canal Imperial y Casablanca. Así, por ejemplo, fueron pioneras las Misioneras Teresianas, en el año 1963; un año después, la Sagrada Familia se instaló en el paseo de los Infantes de Aragón; en 1967 el Sagrado Corazón-Moncayo se instaló en la Vía de la Hispanidad; los Marianistas dejaron el colegio de la calle de Miguel Servet y se instalaron en 1968 en el paseo de los Reyes de Aragón; y las Esclavas del Sagrado Corazón dejaron en 1969 el decimonónico inmueble de la calle de Bilbao, que fue derribado de forma inmisericorde, y se instalaron en la Vía de la Hispanidad.
En 1970, ya bajo la influencia de la nueva Ley de Educación, se sumaron a esta égida educativa los siguientes centros privados: el colegio del Salvador, que dejó el paseo del General Mola y se trasladó a la Romareda; las Misioneras del Sagrado Corazón dejaron ese mismo paseo y se marcharon a la carretera de Valencia; en 1972, La Salle Montemolín dejó sus instalaciones en la calle de Miguel Servet y se trasladaron a la calle de José Galiay, junto a la Granja; en 1975 el colegio de Sagrado Corazón se marchó a la avenida de los Pirineos; ese mismo año, las Escolapias de Santa Engracia dejaron la calle de Barcelona y se trasladaron al camino de Miraflores; en 1977 las Teresianas del Pilar dejaron el colegio de la calle de Zurita y se marcharon a Pinseque; ese mismo año, las Carmelitas Misioneras Teresianas de la calle de Cádiz se reubicaron en el Casablanca; en 1978, el colegio de Santa Ana dejó su histórica sede en el Coso Medio y se trasladó al paseo del Canal; finalmente, ya en el comienzo de la siguiente década los Maristas dejaron el colegio de la plaza de San Pedro Nolasco y se marcharon en 1980 a la avenida de los Pirineos.
En conjunto, esta importante deslocalización de colegios ha constituido una orla educativa privada que rodea la ciudad a distancias que rondan los 10 Km de media del centro urbano, generando un importante tráfico rodado, bien en autobuses de servicio discrecional, o las más de las veces vehículos privados, aunque los centros del entorno de Casablanca se han visto beneficiados por la reintroducción del tranvía, que en determinadas horas se colmata de jóvenes uniformados y uniformadas que van y vienen a esos colegios.
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ZARAGOZA TE HABLABy MANUEL ALCAINE