Sinopsis. Los seres humanos estamos llenos de expectativas: esperamos que las circunstancias se ajusten a nuestros tiempos, deseos, circunstancias. Queremos que todo se ajuste a nosotros para solventar nuestra necesidad (aún Dios!!!) y nos sentimos frustrados y en amargura cuando las cosas suceden con un propósito que no gira alrededor de nuestro Ego. Si Dios tiene que elegir entre cambiar las circunstancias o transformar un corazón ¿que elegirá?
Nota importante: Al escuchar la grabación, me doy cuenta que hay una serie de frases donde he cambiado los términos específicos o que no he concluido adecuadamente una idea... Me disculpo por ello, son consecuencia de un cierto ACV por el que pasé en 2019, y ahora se ha convertido en un buen motivo de humildad continua.. ;-)
---> En lugar de Hermenéutica, entiéndase Homilética.
---> 1968 SI es año bisiesto... Divida 68 entre 4 y el resultado será cero, porque es producto de 4*17.
---> La distancia entre Jerusalén y Betania es de 15 estadios (6 km) y no 60 estadios (24 km). Mi cerebro cambio Betania (Jn 11:18) que se encuentra a 15 estadios (6 km) por Emaús (Lc 24:13) que se encuentra a 60 estadios (24 km)
---> El trigémino no es músculo. El término correcto es nervio trigémino o nervio trigeminal (del lat.: trigeminus, de tres mellizos), también conocido como quinto par craneal.
---> En el caso de María hermana de Lázaro, seguramente el encuentro personal con Cristo debió llevarla (cómo a muchos de nosotros) a un cambio profundo de vida, por lo que cambió la prostitución como forma de sustento... Lo que probablemente no cambió el inmediato fue la imagen que la gente a su alrededor tenía de ella... Definitivamente creo que Jesús la veía más allá de su vida pasada y de los cambios paulatinos que ella estaba teniendo.
---> Y seguramente muchísimas mas!
Gracias por escucharme (y por la misericordia...)