Este texto explora el simbolismo arcaico presente en diversas religiones y filosofías del mundo. La autora sostiene que los problemas científicos y los misterios de la vida y la muerte ya fueron resueltos por antiguos adeptos, cuyas enseñanzas, a menudo veladas en alegorías, formaban parte de los Misterios Sagrados. Critica la visión materialista y las cronologías bíblicas tradicionales, contrastándolas con duraciones incalculables y dinastías que precedieron a la humanidad.
El documento también analiza la constitución septenaria del universo y del hombre, comparando las enseñanzas esotéricas con filosofías griegas, egipcias e indias, y discute la evolución de las razas humanas, incluyendo la existencia de continentes perdidos como la Atlántida y Lemuria. Blavatsky refuta las teorías darwinistas sobre el origen del hombre, argumentando que la ciencia moderna ignora las dimensiones suprafísicas del ser humano y carece de un conocimiento profundo de las leyes naturales. Finalmente, el texto enfatiza que la Doctrina Secreta, una sabiduría ancestral, fue una propiedad común de numerosas civilizaciones, y que su estudio es crucial para comprender la verdadera historia y evolución de la vida en la Tierra.