Ayudar a los adolescentes a entender que, según la Biblia, la alegría verdadera es mucho más profunda que estar sonriendo, riéndose o teniendo un buen día. La alegría cristiana tiene su fuente en Dios y puede permanecer incluso en temporadas difíciles. Esto no significa fingir que todo está bien, ignorar la tristeza o hacer como si los problemas no dolieran. La Biblia muestra que una persona puede atravesar dificultades reales y, aun así, conservar esperanza, confianza y alegría en Dios. El programa busca enseñarles a distinguir entre la emoción momentánea de "estar feliz" y el gozo que nace de saber quién es Dios, confiar en Él y recordar sus promesas.