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La debilidad de Pedro Sánchez sigue complicando la actualidad y oscureciendo el futuro de España.
El tema del aumento del gasto en Defensa se está convirtiendo en una esquizofrenia ante la posibilidad de guerra. Lo último ha sido el dichoso ‘kit de emergencia’ que tiene de los nervios a distintos medios y periodistas que solo colaboran en aumentar la histeria.
El problema no es el kit ni el plan de Defensa -del que todavía nadie sabe, ni si quiera el propio Sánchez-, el problema es que desde Bruselas pretenden corregir décadas de abandono en la seguridad, preparación y prevención. El ‘abandono’ de Donald Trump a Europa les ha pillado con los pantalones abajo y es el último revés para un continente que se dedicó a discutir el sexo de los ángeles en lugar de impulsar su producción agrícola, energética, tecnológica y militar para si no ser autosuficiente, al menos no depender en exceso de socios que al cambien sus posturas de acuerdo al gobierno de turno.
Pedro Sánchez sigue avanzando en su totalitarismo.
Que el líder del PSOE siempre le ha desagrado la prensa crítica, que le recuerda que hacer lo contrario a lo que dice y promete no son ‘cambios de opinión’ sino mentiras, o que desmontan el relato oficial con datos.
Así las cosas, el Gobierno y sus socios parlamentarios han registrado una propuesta de modificación del Reglamento del Congreso que, de aprobarse, impedirá a los periodistas captar imágenes y sonido de los diputados fuera de los «espacios habilitados». Esta modificación podría tener graves consecuencias para la libertad de prensa y el derecho a la información de los ciudadanos.
La realidad golpea incesantemente al presidente de Gobierno, Pedro Sánchez.
Una nueva encuesta refleja que los pactos antiespañoles del líder del PSOE con el prófugo de la justicia Carles Puigdemont, el etarra Arnaldo Otegi, los separatistas de ERC, la extrema izquierda de Sumar y los arribistas de PNV que conforman el Frankenstein 2.0 están pasando factura.
Los escándalos de corrupción, los sexuales, la destrucción del Estado o las violaciones a la Constitución, erosionan cada vez a un Sánchez que se despeña en las encuestas. La última, la de Sociometrica para El Español, refleja que Alberto Núñez Feijóo y el Partido Popular (PP) obtendrían más escaños que todas las formaciones de izquierda, por lo que solo necesitaría la abstención de Vox para gobernar.
Se deshilacha.
Al Gobierno Frankenstein 2.0 que armó Pedro Sánchez para poder extender su estancia en La Moncloa le saltan las costuras. La corrupción que le rodea, el tema del aumento del gasto en Defensa y, por si fuera poco, otro año más con los Presupuestos Generales prorrogados.
Las derrotas en el Parlamento no dejan de acumularse y las promesas vacías cada vez convencen menos a unos socios de gobierno que sienten que ya han exprimido al líder del PSOE al máximo, dejan en una situación cada vez más complicada a un Sánchez que por muchas vueltas, eufemismos y ‘cambios de opinión’ que haga, no encuentra la manera de seguir adelante.
El cuento sin fin para Pedro Sánchez.
Cada semana que inicia en La Moncloa ‘desayunan’ con un nuevo escándalo. Si no es el caso Begoña, es el ‘hermanísimo’, aunque usualmente es la trama de corrupción socialista conocida como el caso Koldo y que está entrelazados de una u otra forma con todos los demás chanchullos que cercan al Gobierno central.
Hoy ha trascendido que el que fuera mano derecha de Pedro Sánchez está siendo investigado por la policía de Brasil por presuntamente haber escondido 2 millones de euros de las comisiones que habría cobrado por negociar con las mascarillas durante la pandemia.
La Policía Federal de Brasil sigue el rastro del dinero que el exministro habría blanqueado a través de una sociedad brasileña. Y a medida que la situación de Ábalos se complica, el resto de los que están salpicados por la trama empiezan a hundirse en el fango, arrastrado por el orador de la moción de censura que enarbolando la lucha anticorrupción aupó a Sánchez.
Este y otros asuntos de actualidad serán tratados por Alfonso Rojo en el ‘24x7’ de este jueves, 20 de marzo, junto al presidente de Iustitia Europa, Luis María Pardo.
Sin líneas rojas.
Lo mismo pacta con la extrema izquierda que con la extrema derecha. Lo mismo es pacifista pero luego se vuelve el más belicista. Es el hombre de ‘lo que haga falta’. Y si lo que necesita es humillarse al máximo ante el prófugo de la Justicia, Carles Puigdemont, lo hace. Y si la cosa es para repartir a menores como si fueran sacos de patatas, también da igual.
Sin embargo la cosa no le ha salido tan bien al socialista y hoy se ha llevado una lluvia de palos en el Congreso de los Diputados por esto y por todos los escándalos que rodean al líder del PSOE.
La degradación de la política y de la izquierda española en particular es para hacérselo mirar.
Si hace unos días Reyes Maroto llamaba asesina a Isabel Díaz Ayuso, ayer la izquierda más sectaria, fanática, radical y fascistas de verdad, se reunió para intentar impedir que Macarena Olona ofreciera una conferencia en la Universidad de Granada.
La deriva totalitaria de la izquierda que se cree la policía de la moral es absoluta, y este hecho lo confirma. Que en la universidad, donde debe existir la libertad de cátedra, se intente impedir que políticos y personalidades que defienden posturas de derechas participen en coloquios y debates es simplemente surrealista.
Cada día que pasa se complica más el panorama para Pedro Sánchez y sus compinches.
Si el viernes salían a la luz los correos entre el ‘hermanísimo’ y un asesor de Moncloa cuyo trato familiar aumenta los indicios de tráfico de influencias, ahora el jefe del Ejecutivo inicia la semana con una noticia que conecta la trama de corrupción socialista conocida como caso Koldo y que salpica a medio gobierno.
Luego del esperpento de ayer, Pedro Sánchez entra en modo pánico.
El escollo del aumento del gasto militar parece insalvable para el líder socialista que tiene a todos los grupos que conforman el Congreso de los Diputados en contra. Eso sí, por distintas razones. Sus socios de Gobierno por un supuesto antibelicismo; en el caso del Partido Popular porque no piensan entregar un cheque en blanco cuando ni siquiera hay un plan concreto o al menos, delineado. En el caso de Vox, porque ni siquiera los convocaron a La Moncloa a pesar de ser la tercera fuerza del país.
Ante la negativa inicial de Podemos, que incluso le llamó “señor de la guerra”, ERC, Bildu, Junts y BNG, al líder del PSOE solo le queda recurrir a los populares. Algo que debería ser normal, el presidente de Gobierno recurriendo al primer partido de oposición -y fuerza principal en el Parlamento- no lo es para Sánchez, que ha pasado todo su Gobierno destruyendo los puentes con ellos mientras se entrega a los brazos de los independentistas.
Se achica el cerco.
Cada día que pasa se conocen más vergonzoso detalles sobre las actuaciones del Gobierno de Pedro Sánchez. Por un lado, la trama socialista conocida como el caso Koldo, por el otro, el escándalo del fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz y en el medio, lo de Begoña Gómez.
Y todos comparten un mismo modus operandi: fingir que no conocían, no sabían, no se acuerdan y lo que más llama la atención, el borrar y cambiar de móviles.
Cuál película de mafiosos cuando la policía se encuentra en la puerta, los principales implicados de los escándalos han aplicado la eliminación de evidencias para torpedear las investigaciones. Y la pareja presidencial también ha aplicado esta acción.
Sin embargo, como ha advertido Google y WhatsApp, al menos en el caso del fiscal de Sánchez, se podrán rescatar esos mensajes eliminados. Y las investigaciones judiciales y periodísticas seguirán exponiendo los negocios chungos que la justicia tiene que determinar si son criminales o no pero que políticamente y moralmente son reprochables.
Este y otros asuntos de actualidad serán tratados por Alfonso Rojo en el ‘24x7’ de este jueves, 13 de marzo, junto a Luis María Pardo.
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