Oh, familia de Outlander, por los viejos tiempos, hagamos una última vez aquello de “sing me a song of a lass that is gone, say could that lass be I?”
Es imposible no emocionarse cuando empezamos hace tanto que éramos jóvenes y guapos y aquí estamos ahora, convertidos en viejas harapientas, como el pelo de Jamie en la octava. Y después de tanto tiempo queriendo a Claire y Jamie Fraser, da igual si este final te deja satisfecho o no: vas a emocionarte porque estas series lo que tiene es que mires atrás en todo lo que has vivido con la serie. Así que hablemos de ello, mis pequeños sassenachs.
Se acabó, y voy a ser sincero me pongo ya con ello porque llevo postergándolo y al final cada día me da más pereza: la temporada final y especialmente el tramo final ha sido una auténtica decepción tras otra. Gracias al podcast y sobre todo a los que me escribís para escucharlo que me he obligado ha terminarlo porque la cosa no ha ido a ningún lado y ha sido un sin sentido tras otro. Pero oye, Jamie acabó con el patriarcado en el siglo XVIII entregando propiedades a mujeres y Claire… bueno Claire ha arreglado mucho el jardín y hablado con las abejas. Esta familia se ha obsesionado esta temporada con las abejas cosa mala.