Dios habita en luz inaccesible en lo Sempiterno. Jesús la luz del mundo, alumbró y vieron su gloria. Juan Bautista era antorcha que alumbraba y dio testimonio de la luz. Este ser que habitó entre nosotros, Vino a revelarnos los misterio de su palabra. Nos trajo las Gratas noticias del cielo, que entraríamos a una nueva dimensión, el Reino de los cielos. Pero hay que nacer denuedo.. A través del nuevo nacimiento, veremos su gloria y entraremos y habitaremos la eternidad. Si no se vive este proceso de la regeneración, salvación, santificación no entraremos.