Se alude a la cita bíblica de Mateo 5: 5. La felicidad de ser Mansos, un fruto del Espíritu Santo y que nace producto de la intimidad con el Señor. Solo en Cristo se puede ser feliz siendo una persona suave, blando(a) con nuestras palabras, solo con el Espíritu SANTO se tiene dominio de nuestra ira, ese dominio propio, se obtiene en nuestras vidas por el Espíritu. Y el Señor nos dice que estos serán felices. Muchas veces llamados tontos ante el mundo, pero felices ante el señor.