300 palabras para (des) aprender a vivir.

300 palabras para (des) aprender a vivir.

By Guillermo S. GiaquintaSociety & CulturePersonal Journals
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300 palabras para (des) aprender a vivir. episodes

  • Tenés la cara de lo que escuchás

    (Podés escucharlo haciendo click en el link o por Spotify. Si no, acá te dejo el texto)


    Hace mucho que sabemos que cuerpo y mente no van por separado.

    Ahora han demostrado que si sonreís, aunque sea fingido, en tu cerebro pasan cosas buenas.

    “Lo poco que como es veneno” decían los viejos si se discutía en la mesa.

    Cuánta verdad!!!

    Y, todavía, no aprendemos. Y me refiero a los que llevamos medio siglo o más sobre el planeta, no a los pibes que, afortunadamente, van por otro andarivel.

    Los veteranos, arrancamos a la mañana escuchando radios mendocinas. Cada uno, con su emisora de la infancia “clavada en el dial” aunque sea digital.

    Pero, qué pasa con esa costumbre que nos parece tan inofensiva como normal?

    Ojo! Nos amarga el día y nos cambia la cara!

    Basta con escuchar un ratito, por internet, radios de Buenos Aires, para darnos cuenta de que el formato local es nefasto.

    Los porteños tienen como columnistas fijos a psicólogos, escritores, sexólogos, músicos, nutricionistas, actores.

    Un grupo de gente dispuesta a pararse ante la vida con tus mismas dudas existenciales, con tus mismas tristezas y tus mismas alegrías.

    Y si sacan a un oyente al aire es para charlar un ratito, para interactuar con él, diga lo que diga.

    Nuestras radios líderes (ponele) adoptaron el formato noticias con un poco de humor homofóbico, aporofóbico y sofovichesco que atrasa

    y arrancan con el odio del día y lo editorializan con el vómito envenenado en forma de “participación” de oyentes grabados, más enojados con la vida que los conductores.

    Ni siquiera cumplen ese viejo rol de educar, de formar.

    Antes, se podía decir que algo era verdad porque “lo escuché en la radio”.

    ¿Ahora? Largan sin filtro opiniones de mendocinos medievales diciendo barbaridades, dándole, así, a la mediocridad la chance mediática de generar adeptos.

    Pensemos que, por decisión propia, estamos acompañando los primeros mates de la mañana con la peor frecuencia para nuestra salud mental: el gesto de enojo.

    En 3 minutos calentamos el ambiente, decía una vieja publicidad.

    Les aseguro que 3 minutos, por cualquier medio, sobran para enterarse de todo lo malo que nos rodea y  para no vivir en una nube de pedos.

    El resto es amargarse gratis.

    Alguno dirá que si no me gustan para que las escucho!

    Es verdad.

    No es mala idea.

    (Recomiendo “yutubear” al doctor Mario Alonso Puig y sus técnicas contra el estrés Gestiona tu cara y gestionarás tus emociones.)

    4 min
  • Fin de la pandemia? Estuvo bueno.

    Recién decían en la radio que Suecia declaró el fin de la pandemia.

    Parece que el mundo vuelve a la normalidad.

    Escuché eso y me quedé tildado un ratito. ¿Cómo, ya pasó?

    ¿Nos vamos a acordar de todo lo que se habló y se pronosticó sobre el cambio de la humanidad?

    Y de lo que opinábamos nosotros mismos sobre lo que estábamos aprendiendo?

    ¿Empezó  un tiempo de transformación colectiva que cambie al mundo o todo lo que hicimos fue simplemente por un gran cagazo a la muerte?

    Vamos a volver a comer esos asadazos con carne de vaca, de cerdo, de pollo,

    todos  producidos por la industria agroalimentaria que llenó de antibióticos a estos animales para poder criarlos uno arriba del otro y alimentarlos con vegetales transgénicos “pasados” de fertilizantes y herbicidas,

    los mismos que hacen que las frutas y las verduras se vean hermosas y con gusto a nada?

    Vamos a volver a llenar aviones con ese deseo prefabricado de viajar 8 días para seguir siendo los mismos pelotudos pero con selfies y que se siga saturando el cielo de una polución descontrolada pero rentable, a la que pudimos ver disminuir en poco más de un mes sin vuelos comerciales?

    Si hasta se cerró el agujero en la capa de ozono!

    “Para que el fútbol vuelva a la normalidad va a faltar que salga la vacuna”, predijo un periodista deportivo que sabe (¿? Ponele)

    Vamos a volver a la normalidad de usar a toda la policía posible para que locales y visitantes no se maten y de todo lo demás que encierra el fútbol, incluyendo esa forma de pasión impostada, aunque lo único que hayan hecho es mirarla por t.v.?

    Parece ser que sí, che. Que todo volverá.

    Pero bue, si es que la pandemia está terminando,  los sobrevivientes podremos reconocer que estuvo bueno.

    Que aunque ganaron más poder los poderosos, (los dueños del alimento, las comunicaciones y los laboratorios) vivimos todos, por un buen tiempo, con un gran signo de pregunta en la cabeza  y preguntarse cosas a uno mismo, aunque nunca haya respuestas, es un buen comienzo.

    4 min
  • Cómo andás?

    Esto lo saqué de internet: “WhatsApp nace de la unión de la expresión What´s up (qué en inglés se usa como saludo coloquial y se podría traducir como ¿qué pasa?) y el diminutivo app (del inglés application). Un ingenioso juego de palabras, ¿verdad? Apuesto a que los más mayores aún recordaréis ese genial anuncio de Budwaiser que popularizo la expresión Whats up?”

    Ese qué pasa en inglés, nosotros lo usamos más como un “cómo andás?” o un “cómo va todo”. Una muy buena manera de comenzar una conversación preocupándose en cómo le va al otro, en lugar de arrancar hablando de uno.

    Porque no a todos les va bárbaro en la vida todos los días de la vida.

    Y uno sabe, más o menos, cómo le va a un amigo que ve casi a diario.

    A los que ves menos, seguramente, le vas a preguntar qué es de su vida.

    Sin embargo, parece que esta magnífica aplicación, le da el derecho a cualquier celularhabienteque te tenga en su lista de contactos a mandarte un videíto gracioso, porno, macrista, ambientalista, albertista, feminista, facho o yogui, en cualquier momento del día y sin saber si te hace gracia lo que a él le hace gracia.

    Un amigo de la adolescencia al que jamás podría bloquear,  desde que apareció este asunto, me dijo sólo un ¡Hola Guille! para después bombardearme cotidianamente con todo lo que anda por las redes sin preguntar si sigo vivo.

    Éste puede ser un exagerado, pero se ha vuelto una molesta y patética costumbre eso de “empapelarte el frente” de prepo.

    No estaría bueno decir por whatsapp, un “¿hola, te puedo mostrar algo gracioso o curioso o asqueroso o etcéteroso?”

    Ni te cuento de la eficacia de un “cómo andás” tan empático como cálido.

    A lo mejor, si hacemos eso, volvemos a comunicarnos de humano a humano. No?

    3 min
  • A comerla… por t.v.

    Medio día de domingo. Canal 9 de Mendoza. Un pelado cocinando terrible matambre de cerdo con nosequé y 3 variedades de panqueques.

    En la TV Pública, otro pelado, más gordito, haciendo tremendo pero tremendo asado, con todo.

    Esos serían los programas pensados(¿?) para divertir a la audiencia?

    (Esa audiencia, en su mayoría, somos los que no tenemos ni Direct TV ni Supercanal. Somos los que vemos tele sólo porque pagamos la luz, de momento…)

    Exagerando, tienen un perfil sádico. O, por lo menos, insensible.

    No pasa nada. No es grave. Pero qué mal gusto!

    Proponer y mostrar una receta que, para un grupo familiar de cuatro, superaría los 2 mil pesos, (buscando Precios Cuidados), mientras millones comen unos fideos pedorros?

    Los programas de cocina existieron desde que nació la tele. Ok.

    Pero pretendían brindar un servicio a esa pobre mujercita recién casada y confinada a la cocina y al dormitorio y sin capacitación previa para ser sólo esposa y madre. (Del dormitorio, hoy no hablaremos.)

    Doña Petrona C. de Gandulfo enseñaba, en blanco y negro, a hacer milanesas con puré y al final aparecía la receta con tiempo suficiente como para copiarla.

    Con la llegada de la tele por cable, aparecieron canales como UTILISIMA y Canal  Gourmet, dentro de una grilla de 50 canales con otros contenidos.

    Uno podía elegir NO verlos.

    Otros, decidieron ingresar al mundo del “yo miro mientras lo hacen otros”, como en los canales de deporte o en el porno. Lo hacen otros.

    Vuelvo. No pasa nada, si uno tiene otras alternativas.

    Insisto. TELEFE puede hacer lo que quiera, es privado y si tiene clientes, lo hace.

    Lo de la TV Pública es imperdonable.

    Tienen cocineros de lunes a viernes y a la noche también!

    ¿No podrían ocupar esos espacios para enseñar a cocinar sano y económico a un pueblo que no la está pasando bomba y come mal y genera mucha obesidad en niños, por ejemplo?

    Ojo. No se me ocurrió a mi. Ya existen esos programas.

    Por lo menos, refriten.*

    *Copien

    3 min
  • Y si no era por ahí?

    Hablar nada de uno, poco de los demás y mucho de las cosas.

    Bien eso, no? Lo decía el general.

    Y una de esas cosas que me parecen interesantes para pensar entre todos

    es ese bagaje de mandatos y sentencias que traemos desde nuestra infancia y que, porai, repetimos sin darnos cuenta, aunque la experiencia ya nos demostró que no tenían nada de verdad.

    Por ejemplo: al que madruga dios lo ayuda.

    Millones de seres humanos se levantan antes de que amanezca para ir a trabajar y no podríamos decir que les va como a ellos quisieran.

    Pero insistimos en eso del sacrificio y el esfuerzo

    y la perseverancia para alcanzar el éxito

    y yo veo correr todas las noches a los recolectores para ver si alcanzan al camión de la basura y me lleno de dudas.

    Leí por ahí que dicen que Marx dijo que “la perseverancia es la superstición de las mentes pequeñas”. Fuerte eso.

    De vez en cuando, la vida nos muestra a uno entre miles que empezó de abajo y llegó arriba, pero me inclino a creer que es la excepción suertuda que confirma la regla.

    (Algún cínico dijo que si trabajás no tenés tiempo para hacer plata. )

    Vuelvo … Al que madruga dios lo ayuda?

    Los multimillonarios en dólares de hoy, tienen menos de 40 años y la vienen agarrando desde que se les ocurrió una idea, tirados en la cama y con la compu en las piernas. Ni sacrificio ni esfuerzo ni nada.

    Hace tiempo que sabemos que la cosa estaría pasando por hacer

    lo que mejor te sale, lo que más te gusta y hacerlo con ganas.

    Son muchxs más de los que te imaginas los que están descolgando el título

    porque se dieron cuenta de que no era por ahí y ahora dan yoga o cocinan o se dedican al turismo o son couches de la vida de los demás. La clave sería darte cuenta y hacerlo.

    Y si arrancás a media mañana, preferís la noche o te alcanza con un ratito para ganarte el pan, te envidio.

    Uh! Ganarte el pan con el sudor de tu frente. Ahí se me escapó otra que habría que revisar, también.

    3 min
  • Antivacuna (En algo hay que creer)


    Qué adrenalina debe dar estar enfrentado a los poderosos del mundo…

    Qué pesado privilegio el de manejar información clasificada que les llega, sólo a ellos, por whatsapp y que no sale en los medios masivos…

    Qué pena deben sentir por los miles de millones de sumisos que ponemos el brazo sin chistar…

    Qué valientes. Están defendiendo sus convicciones con su propia vida.

    Ayer me cruce con uno de esos de la resistencia.

    Un conocido de la adolescencia que, honestamente, pintaba más para el grupo de la parroquia que para lo que parece ser ahora: un rebelde.

    Y si, parece que sí.

    Mantiene su aspecto de nerd, obviamente para disimular, (yo me los hacía más jipones, más eco)…

    – Hola, me dijo.

    – Eh! Hola, no te había conocido, le dije y saludé a la mujer con una sonrisa.

    – Te vacunaste?  Me clavó así, de una y, un poco me llamó la atención porque ya dejó de ser EL tema. Me preguntará para saber cuál marca me puse como tercera dosis…?

    – Sí. Hace un par de días, le dije.

    Y cuando le iba a agregar que las dos anteriores eran también de Astrazeneca, dio medio paso para atrás, me miró con sonrisita picara y largó un : – Yo no.

    Rapidito, la mujer me aclaró que ella sí pero que él no creía en la pandemia y que no se qué y que todos le decían que se vacune pero el no que esto y no que lo otro.

    Bueeeeno, cuidensé, gustazo verlos, les dije y me hice el apuradísimo.

    Fue un encuentro breve pero me dejó pensando todo el día.

    Este pibe, hombre mayor ya, este pibe que no se destacaba por rebelde ni transgresor, ni piola, más bien todo lo contrario, habrá encontrado, ahora, una razón para ser, por fin, el centro de todas las reuniones?

    Este pibe, que se puso hasta la antitetánica y que debe tener el segundo cajón de la cocina hasta el pecho de remedios, ahora se resiste a vacunarse,

    lleno de argumentos tan indemostrables, como los que sí nos vacunamos aceptando los argumentos, igual de indemostrables, pero del otro lado.

    Y bue.

    En la ciencia o en dios.

    En el universo o en los anticuerpos.

    En algo hay que creer.

    4 min
  • Actualizando mi lista de pelotudos.

    Una tareíta que me tomo para estas fechas es la de actualizar mi lista de pelotudos.

    “Pero mirá a lo que se dedica este pelotudo”, pensarás.

    Porque uno es pelotudo para miles pero tiene derecho a tener sus propios pelotudos, o no?

    En mi lista siempre aparecen, históricamente, esos que andan en el auto con el volumen al palo. Con los vidrios bajos. Y no les importa nada ni nadie.

    Creo que ese es un voto unánime, no?

    Pero, hace poco, descubrí unos nuevos, maravillosos, exitosísimos, infinitamente ricos:

    Elon Musk y Jeff Bezos.

    – Con toda la guita que tienen, no deben ser ningunos  pelotudos!– dirás

    Ah, no? Fijate.

    Esa guita, bien ganada, no la hicieron descubriendo la vacuna contra el cáncer o la pastillita contra la desnutrición infantil ni la tienen destinada para eso.

    Uno cobrador y el otro fletero.

    Claro, en la era internet. PAYPAL Y AMAZON, respectivamente.

    Con el mundo entero como cliente.

    Los dos están dedicados, ahora, a colonizar otros mundos para salvar éste.

    Elon Musk dijo, hace unos días, que si las personas no tienen más hijos, la civilización se termina.

    Brillante, no? Se le habrá ocurrido a él solo, che?

    El está en contra de las DINK, parejas con doble ingreso/sin hijos. Son jóvenes , preocupados por el estado actual de la humanidad, la superpoblación y el calentamiento global, que deciden no traer más gente a este mundo.

    Elon Musk tiene 6 hijos y al último le puso de nombre X AE A-12.

    Como en california no está permitido poner un número en el nombre, lo cambió por números romanos. Ahora el nene se llama X AE A-XII

    (lo dejo a tu criterio)

    Jeff Bezos, el fletero, se hizo un viajecito de 11 minutos al espacio en nave propia. No hay datos de cuánto costó toda la jodita pero trascendió que sólo uno de los viajeros pagó 28 millones de dólares.

    Cuales fueron las palabras de Bezos cuando salió de la nave con sombrero de cowboy?

    “Me siento feliz, feliz, feliz.”

    Decime si no te hacen acordar a esos que andan en el auto con la música al palo

    sin importarles nada de lo que pasa alrededor.

    4 min
  • Viste quién se murió?

    La muerte de los otros nos impacta, nos conmueve, pero esas emociones pueden jugar a nuestro favor. En 300 palabras, les cuento un método práctico que utilizo para gestionar esos momentos.

    3 min
  • Levantarse con ganas.

    Estas 300 palabras hablan de la díficil tarea, para algunos, de encontrar una razón para levantarse, cada mañana. (Incluyo un poema de Borges para explicarme mejor.)

    3 min

About 300 palabras para (des) aprender a vivir.

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Nunca hicieron falta más de una o dos palabras para decir las cosas en forma sincera y, algunas pocas más, para abrir o cerrar capítulos enteros de nuestas vidas. 300 palabras parecen pocas pero son muchísimas si se ordenan, una detrás de la otra, y logran el objetivo de comunicarnos.