El término 'makyo' ( 魔境 makyo?) es un término Zen que significa "cueva fantasma" o "cueva del diablo". Es una referencia figurativa a la clase de autoengaño que resulta de aferrarse a una experiencia y hacer un "nido" conceptual fuera de ella para uno mismo. Makyo es esencialmente sinónimo de ilusión, pero sobre todo en referencia a las experiencias que pueden ocurrir dentro de la práctica de la meditación.
En Los Tres Pilares del Zen de Philip Kapleau,1 Yasutani Roshi explicó el término como la combinación de ma (diablo) y kyo, el mundo objetivo. Este carácter de "diablo" también puede referirse a Mara, la figura "tentadora" budista; y el kyo puede significar simplemente región, estado o lugar. Makyo se refiere a las alucinaciones y distorsiones perceptivas que pueden surgir durante el curso de meditación y pueden ser confundidas por el practicante como "ver la verdadera naturaleza" o Kenshō. Los maestros Zen advierten a sus estudiantes de meditar ignorando la distorsión de los sentidos. Esta puede ocurrir en forma de visiones y distorsiones perceptivas, pero también pueden ser experiencias de absorción, estados de trance en blanco. En la escuela Zen, se entiende que ni la categoría de experiencia -por fascinante que puede ser- es una iluminación verdadera y definitiva.
Fuente: wikipedia.