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Bienvenidos a Deuteronomio: Una Ventana al Corazón de Dios. Soy Liliana Álvarez, y me alegra muchísimo que nos acompañes en este episodio número 86.
Hoy llegamos al final de nuestra serie sobre los Diez Mandamientos. Después de explorar los mandamientos que protegen la familia, la vida y el matrimonio, nos detenemos en los tres últimos: no robes, no des falso testimonio y no codicies. A primera vista parecen mandamientos sencillos, pero esconden una verdad profunda: Dios no solo está interesado en nuestras acciones externas; Él quiere transformar la fuente de donde nacen.
En este episodio descubriremos cómo estos mandamientos protegen tres tesoros esenciales para toda comunidad humana: nuestra propiedad, nuestra reputación y nuestro corazón. Veremos por qué el robo es mucho más que tomar algo ajeno, cómo las palabras tienen el poder de construir o destruir vidas, y por qué la codicia es el manantial oculto del que brotan tantos otros pecados. Desde las estadísticas sobre la esclavitud moderna y el robo salarial, hasta el impacto devastador de la mentira y la cultura de comparación alimentada por las redes sociales, veremos que estos antiguos mandamientos son tan relevantes hoy como lo fueron hace más de tres mil años.
Pero también descubriremos algo aún más importante: que el último mandamiento nos lleva de regreso al primero. Porque detrás de la codicia se esconde una pregunta fundamental: ¿quién ocupa el trono de nuestro corazón? Al final, los Diez Mandamientos no son simplemente diez reglas; son una invitación a amar a Dios por encima de todo y a amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos.
Así que acompáñame mientras cerramos esta serie siguiendo el río del pecado hasta su nacimiento, para descubrir que la verdadera transformación comienza en el corazón.
By Liliana Alvarez5
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Bienvenidos a Deuteronomio: Una Ventana al Corazón de Dios. Soy Liliana Álvarez, y me alegra muchísimo que nos acompañes en este episodio número 86.
Hoy llegamos al final de nuestra serie sobre los Diez Mandamientos. Después de explorar los mandamientos que protegen la familia, la vida y el matrimonio, nos detenemos en los tres últimos: no robes, no des falso testimonio y no codicies. A primera vista parecen mandamientos sencillos, pero esconden una verdad profunda: Dios no solo está interesado en nuestras acciones externas; Él quiere transformar la fuente de donde nacen.
En este episodio descubriremos cómo estos mandamientos protegen tres tesoros esenciales para toda comunidad humana: nuestra propiedad, nuestra reputación y nuestro corazón. Veremos por qué el robo es mucho más que tomar algo ajeno, cómo las palabras tienen el poder de construir o destruir vidas, y por qué la codicia es el manantial oculto del que brotan tantos otros pecados. Desde las estadísticas sobre la esclavitud moderna y el robo salarial, hasta el impacto devastador de la mentira y la cultura de comparación alimentada por las redes sociales, veremos que estos antiguos mandamientos son tan relevantes hoy como lo fueron hace más de tres mil años.
Pero también descubriremos algo aún más importante: que el último mandamiento nos lleva de regreso al primero. Porque detrás de la codicia se esconde una pregunta fundamental: ¿quién ocupa el trono de nuestro corazón? Al final, los Diez Mandamientos no son simplemente diez reglas; son una invitación a amar a Dios por encima de todo y a amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos.
Así que acompáñame mientras cerramos esta serie siguiendo el río del pecado hasta su nacimiento, para descubrir que la verdadera transformación comienza en el corazón.

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