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¿Y si la mayor amenaza para tu vida espiritual no fuera el fracaso, sino empezar a creer que te mereces las bendiciones de Dios?
En Deuteronomio 9, Moisés confronta una de las ilusiones más peligrosas del corazón humano: pensar que Dios nos bendice por nuestros méritos. Mientras Israel está a punto de entrar en la Tierra Prometida, Moisés les recuerda una verdad que destruye todo orgullo espiritual: no recibirán la tierra por su justicia, sino por la fidelidad de Dios a sus promesas.
En este episodio exploramos el significado de la gracia inmerecida, el juicio sobre las naciones cananeas, el episodio del becerro de oro y la sorprendente enseñanza sobre la "dureza de cerviz". Descubriremos cómo la misma obstinación que llevó a Israel a rebelarse contra Dios puede, cuando es redimida, convertirse en una fidelidad inquebrantable capaz de resistir incluso la persecución.
Si alguna vez has pensado: "Dios me ha bendecido porque hice las cosas bien", este capítulo tiene algo importante que decirte.
La herencia de Dios nunca ha sido el premio al mérito humano; siempre ha sido el resultado de su gracia y de su fidelidad.
By Liliana Alvarez5
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¿Y si la mayor amenaza para tu vida espiritual no fuera el fracaso, sino empezar a creer que te mereces las bendiciones de Dios?
En Deuteronomio 9, Moisés confronta una de las ilusiones más peligrosas del corazón humano: pensar que Dios nos bendice por nuestros méritos. Mientras Israel está a punto de entrar en la Tierra Prometida, Moisés les recuerda una verdad que destruye todo orgullo espiritual: no recibirán la tierra por su justicia, sino por la fidelidad de Dios a sus promesas.
En este episodio exploramos el significado de la gracia inmerecida, el juicio sobre las naciones cananeas, el episodio del becerro de oro y la sorprendente enseñanza sobre la "dureza de cerviz". Descubriremos cómo la misma obstinación que llevó a Israel a rebelarse contra Dios puede, cuando es redimida, convertirse en una fidelidad inquebrantable capaz de resistir incluso la persecución.
Si alguna vez has pensado: "Dios me ha bendecido porque hice las cosas bien", este capítulo tiene algo importante que decirte.
La herencia de Dios nunca ha sido el premio al mérito humano; siempre ha sido el resultado de su gracia y de su fidelidad.

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