Según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, político, en su quinta acepción, hace referencia “a una persona que interviene en las cosas del gobierno y negocios del Estado”. En Santander, tiene otra connotación, o más bien, en santandereano, al mal político se le conoce como “el doctor”, “el honorable”, “el cacique”, “el jefe”, “el padrino”, o simplemente “el señor de la tula”. Esta es una historia de su corrupción con cinco canciones para dedicarles.