En los evangelios se narran dos pasajes excepcionales, cada uno de ellos es una conversación que Jesús sostuvo con dos personajes diferentes pero ambas conversaciones tienen una cosa en común: ambos asombraron a Jesús por la fe que encontró en ellos.
De estas dos conversacionales vamos a aprender cómo debe de ser nuestra fe y cómo debe de ser nuestra vida de oración.