Hoy te proponemos que no te dejes llevar por la culpa de tus errores. ¡Nadie es perfecto! Todos cometemos errores porque somos seres humanos imperfectos y pecadores. Lo que nos toca es reconocer que hemos fallado y pedir perdón. Jesús tomó la carga de nuestra culpa y nos da una nueva realidad, una nueva vida para disfrutarla aquí en la tierra y una vida eterna en el cielo. Así que, aunque sigamos teniendo consecuencias de nuestras acciones y decisiones, ya no tenemos que sentir vergüenza ni culpa porque esa carga la llevó Jesús y la clavó en la cruz. Ya no es nuestra.