El terremoto, de magnitud 7.4, que sacudió a la Isla de Taiwán con el epicentro en su costa este el pasado 3 de abril ha dejado más de 9 muertos y sobre 900 heridos a causa de deslizamientos y de colapsos de estructuras, según informó el medio CNN. Dos días después, otro sismo con intensidad de 4.8 afectó la costa noreste de Estados Unidos, el mayor en afectar esa zona en 40 años. Este se sintió en ciudades importantes como New York, Boston y Filadelfia. De hecho, la Red Sísmica de Puerto Rico ya ha advertido que Puerto Rico está ubicado en un área sísmica muy activa, ya que está rodeado de varias fallas geológicas. Como experimentamos en el 2020, el área del suroeste es de mayor riesgo sísmicamente. Pero, ¿qué lecciones aprendimos de los pasados acontecimientos telúricos fuertes en la Isla? ¿Se han revisado los códigos de construcción, así como la reglamentación relacionada al otorgamiento de los permisos de construcción, tomando en cuenta la exposición sísmica de Puerto Rico? ¿Cuán importante es fortalecer las campañas de orientación: cómo actuar ante un terremoto, cómo preparar una mochila, rutas de encuentro para reunirse los seres queridos y planes de seguridad familiar?