Puerto Rico, como muchos países y ciudades en el mundo, tiene una alta población de adultos mayores. La accesibilidad a lugares para vivienda, recibir servicios, entretenerse, transportación, y la infraestructura física de las ciudades no siempre es la mejor afectando así la calidad de vida de esta población. De hecho, la Red de AARP de Comunidades Amigables con Personas Mayores es una de las iniciativas que se desarrolle una planificación inclusiva que atienda este serio problema. ¿Cómo crear ciudades equitativas y sostenibles para esta población? ¿Cuán importante es la planificación, evaluación, e implementación de estos procesos para que los adultos mayores no queden excluidos del derecho a una vida digna? ¿Tiene la Isla los recursos para iniciar esta transformación?