El cambio climático está impactando en la producción agropecuaria a nivel global, con consecuencias que se hacen cada vez más visibles en ecosistemas y cultivos. Las alteraciones en los patrones de lluvia, el aumento de las temperaturas y la mayor frecuencia de fenómenos meteorológicos extremos están afectando los rendimientos agrícolas, amenazando la estabilidad de las economías rurales. La Argentina, que ha sufrido recientemente sequías y amplios incendios forestales, no es ajena a ese contexto. Frente a esta situación, crece el debate sobre la necesidad de implementar prácticas sostenibles que contribuyan a asegurar el rendimiento de los productores y colaborar con un planeta más próspero.
Miguel Taboada, Ingeniero Agrónomo, director de Carbon Group y docente de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires