Bienvenidos a un nuevo podcast. Hubo un tiempo en el que pensaba que el trabajo y el Aikido eran dos mundos completamente separados.
Uno pertenecía a la necesidad. El otro, a la vocación.
Uno era el lugar donde uno iba para ganarse la vida. El otro, el lugar donde uno intentaba comprenderla.
Durante muchos años viví ambas realidades como compartimentos estancos. Por la mañana o por la tarde estaba el trabajo, con sus horarios, sus responsabilidades y su desgaste físico. Después llegaba el dojo, el tatami, el saludo, el silencio y la práctica. Parecían dos universos distintos, unidos únicamente por el hecho de que ambos ocupaban horas de mi vida.
Con el paso del tiempo descubrí que estaba equivocado.
Gracias por la escucha, un fuerte abrazo.
Félix