Bienvenidos a un nuevo podcast. La mañana avanzaba despacio mientras conducía por la Marjal. El coche se deslizaba casi sin esfuerzo entre los caminos conocidos, y sin embargo algo había cambiado. No era el recorrido, ni siquiera la luz. Era el color.
Los campos se habían llenado de una variedad de verdes tan vivos que parecía que la tierra estuviera respirando. Verdes profundos, densos, casi húmedos. Verdes jóvenes que se abrían paso con una fuerza silenciosa. Verdes que no pedían permiso.
Bajé ligeramente la velocidad, no por prudencia, sino por una necesidad difícil de explicar. Como si, de algún modo, aquel paisaje exigiera ser atravesado con más atención.
Y entonces, sin buscarlo, apareció el recuerdo.
No fue una imagen clara al principio. Más bien una sensación. Una mezcla de expectación y respeto, de nervios contenidos, de algo que en aquel tiempo llamaba ilusión y que hoy reconozco como una forma de fe.
Y poco a poco, como si emergiera entre la niebla, apareció su figura.
El Sensei Tomás Sánchez.
Gracias por la escucha, un fuerte abrazo.
Félix